El Museo del Estanquillo y el Gobierno de la Ciudad de México dieron anoche a Eduardo del Río Rius el "Reconocimiento Gabriel Vargas", por su aporte cultural y su destacada trayectoria como caricaturista político e historietista en el país.
El monero Hernández señaló el valor de la crónica del México urbano de Vargas por La Familia Burrón y a Rius por su crónica política rural con Los Supermachos, y acabó diciendo "lo más justo es estas dos palabras que se han repetido a lo largo de esta charla: Gracias Rius."
Los amigos
Mencionó su primer acercamiento a la obra de Vargas con la historieta Los Superlocos, que leía a los 8 o 9 años junto a su hermano mediano Gustavo, pero luego entraron al seminario, y siete años después fue expulsado. Saliendo buscó leer la biblia (era prohíbida ahí) y el comic, pero no pudo ya que su hermano mayor les quemó su colección.
Luego se enteró que Gabriel Vargas estaba realizando otra historieta que fue La Familia Burrón, ahí descubrió que el personaje Jilemón Metralla y Bomba se había convertido en Borola Tacuche. Con esto recordó que junto a su hermano se hicieron alumnos de Vargas sin que él supiera, y esto le sirvió luego para dibujar Los Supermachos.
Noticia triste
Con el humor que siempre lo ha distinguido dijo frente al público que está ejerciendo una profesión a la que no estaba acostumbrado; hace dos meses le dijeron que pasaba de la etapa de naturalidad a una fase de enfermo terminal. Tiene dos tumores, pero no se asusta, ya que está consiente que tiene fallecer como todas las personas.
"Hace cerca de dos meses me dijeron que yo pasaba a la naturalidad de enfermo terminal, ¿qué es eso de enfermo terminal? pues alguien que se va a morir, si todos somos enfermos terminales, no pero estoy enfermo terminal porque se alojó indebidamente en mi bello organismo un pequeño cáncer, dos pequeños cáncer. están chiquitos".
Finalmente detalló que él estuvo buscando un lugar para edificar un Museo de la Caricatura, y lo hizo en varias partes del país, consiguió uno en Pátzcuaro, luego otro en GDL, pero Monsiváis los rechazaba, hasta que el escritor consiguió el actual. Con esto Rius comenzó con la donación de su obra original y aseguró que por eso es reconocido.













